1Q84, de Haruki Murakami. (Reseña en video de El Ojo Nuclear)

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Hola. Tengo en mi compartimento secreto de iones literarios un viaje a un mundo paralelo. Una mundo distópico en el que también habita gentecita de este tamaño, pequeños monstruos malignos; un aventura espiritual donde las sectas religiosas tienen el alcance de las mafias más poderosas; donde hay dos lunas, una de ellas verduzca, como invadida por el musgo; donde hay dos amantes solitarios que llevan décadas buscándose el uno a la otra. A ese mundo se entra escuchando la Sinfonietta de Janáček, así que Goyo y yo nos disponemos a escucharla con ustedes, porque nos vamos hasta 1Q84, del japonés Haruki Murakami. Soy Mauricio Arroyave y les damos la bienvenida a El Ojo Nuclear: un espacio para lectores biónicos.

En todos los textos del japonés, Haruki Murakami, hay un pozo, una caverna, bosques profundos o pasadizos secretos encontrados al azar que llevan a los personajes a un mundo paralelo, un espacio metafísico, un sitio en el que se respira una sustancia envolvente que siempre me asusta, no lo niego, pero que me atrae y me repele. Así ha sido mi experiencia con Murakami y con este libro suyo: 1Q84.

En resumen, aunque la trama es muy compleja para definirla aquí con todos su recovecos, es una historia de amor que tiene lugar en un mundo paralelo. Es una polifonía donde una mujer con nombre de verdura japonesa, Masami Aomame, instructora de gimnasio y asesina implacable; y un hombre que se llama como un verbo posesivo castellano, Tengo, Tengo Kawana, profesor de matemáticas y novelista en la sombra. Ambos son seres profundamente solitarios y ambos, recorren un camino de tres tomos buscándose el uno a la otra. Los dos terminan inmersos en un mundo paralelo donde la realidad está sutilmente distorsionada.

En medio de ellos hay muchas historias que marcan a los personajes, entre ellos la del carismático líder de una secta religiosa sus unos seguidores poderosos e implacables, entre los que están unos diminutos, inquietantes y malignos hombrecitos que habitan en el interior de los cuerpos humanos. También aparece en el libro una enigmática señora que se dedica a cuidar mujeres maltratadas por los hombres. En el tercer tomo de esta novela, ya en el colmo de la desesperanza, conocemos al siniestro Ushicawa, con un ojo al que no se le escapa nada.

1Q84 ¿Por qué ese nombre tan extraño? Pues es un guiño a George Orwell, el escritor que en a mediados del siglo XX describió con certeza el totalitarismo político y económico que muchos añoran todavía hoy. En su novela, 1984, aparece el Gran Hermano, el que todo lo ve y controlara el pensamiento, el lenguaje, la información y los sentimientos.

Insisto con el nombre: ¿Por qué 1Q84? En japonés la letra Q y el número 9 se pronuncian igual, algo así como Kyū; por otro lado, la letra Q remite a la palabra Question, o pregunta, en inglés. Como ven, la idea de una realidad paralela está magistralmente clara desde el título. Dentro de este libro estamos, pues, en el espacio temporal de 1Q84.

Hay una historia real que nos puede explicar más esta novela. En 1995, la secta de creyentes Aum Shinrikō realizó una serie de ataques en el metro de Tokio liberando gas sarín, de potencia letal. El fundamentalismo religioso llamó la atención de Murakami quien encontró no sólo el nihilismo radical en estas gentes sino también el deseo de escapar del mundo consumista. Así pues, tras varios escarceos con la religión como tema central, en 2010 Murakami acabó escribiendo esta extensa novela de tres tomos.

La novela tiene una estructura compleja que a veces nos hace pensar que estamos leyendo muchos libros en uno solo; habla sobre el destino y sobre el libre albedrío, sobre la espiritualidad, la religión, la venganza, el sexo, el ejercicio físico y la soledad. Sobre todo de la soledad. En Murakami ese es un común denominador. Todos los personajes que aparecen acá, algunos muy siniestros, completan una polifonía hermosa pero disonante, como la Sinfonietta de Janáček.

El problema de esta novela es la resolución: yo sentí como si Murakami hubiese matado el tigre y, asustado, no supiese qué hacer con la piel. Me pareció que Murakami es uno de esos escritores que tienen la extraña idea de que hay que desconcertar al lector para resolver los problemas en los que él nos metió. No quiero decir que la novela sea mala. En mi opinión es una obra magnífica, una defectuosa obra magnífica, quizás, pero tan entretenida en su mayor parte y tan bien escrita que vale la pena el recorrido. Léanla y me comentan… y si ya la leyeron, delicioso saber qué piensan.

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